viernes, 3 de agosto de 2007

Despertar

Comienzo ahora a publicar algunos escritos de mi madre,
Irma Rodríguez Nuss.

En general sus historias son basadas en la vida real; tomadas de las biografías de sus antepasados, parientes o gente de su pueblo, Villa Alegre, en Chile central; siempre elaboradas en una mezcla donde su creatividad le permite delinear a sus personajes en forma nítida, reconociéndose rasgos muy comunes a toda una generación de personas provincianas del siglo XX, tanto de origen popular como de las clases pudientes, tan íntimamente mezcladas en estas historias.

Me enorgullece haber hecho que se decidiera a escribir las cosas que siempre ha relatado oralmente tan bien, para que quede fija una versión para nosotros.

Con todo amor y admiración:
Su hija Alejandra.



Despertar

Hay tantas cosas que dan vueltas en mi cabeza, que no puedo encontrar una idea o razón que me dé el valor para enfrentar otro día.Todo me gira y vuelve como en destellos de un globo de espejos. Como siempre me ha gustado escribir mis dudas y problemas para aclararlos, así lo haré una vez más.

Ha sido un tiempo tan revuelto, duro y doloroso que me parece haber vivido tres vidas en los últimos meses.¡Cuándo podríamos haber pensado que lo hermoso, único y glorioso en su inicio, habría de transformarse en tanta tristeza, angustia y soledad!

Tú te llevaste la fama, el cartel y la envidia de tus compañeros -¡eras un hombre!- atrás quedaba la sequedad de tu mano para compartir tus vuelos eróticos.En mi cuerpo encontraste el anillo preciso para apaciguar tus ansias y fue nuestro delirio y fuego de besos y caricias cada vez más atrevidas las que nos llevaron a compartir una fiebre que nunca imaginamos.

Para ti fue la gloria,para mí, el horror, la sangre, la soledad, el llanto y esta pena que arrastro día a día sin encontrar alivio o consuelo. Todo comenzó con el registro frenético de mis ropas, buscando en ellas la señal de que no ocurría lo que estaba temiendo, pero al paso de las semanas debí convencerme que los juegos prohibidos siempre traen consecuencias.

Abuelita fue la primera y única en advertir que algo andaba mal conmigo. Siempre fui su favorita por ser su única bisnieta;compartía su casa con mis padres y ella me “educó a la antigua” como decía y es la causa de mi dificultad para usar el lenguaje de mi generación -que te provocaba tanta risa- porque no me sale natural el querís-tenís-cachai.

Abuelita empezó a decirles que la niña no estaba bien, que algo pasaba;¡y claro que pasaba de todo en casa! El papá se había ido por ene vez con otra tipa.La mamá unió las matemáticas y las clases de religión al caer en cuenta que sus años sumaban la edad de Cristo:entró en pánico y decidió “vivir su vida”.Acortó sus polleras, sacó su ombligo al aire, ocupaba mis jeans, entraría a la universidad y viajaría.Nuestras vidas eran un desastre total porque ellos no asumían sus responsabilidades. La Gigi-mi abuela real- que se negó siempre a ese título “que no le hacía ningún honor a sus poco más de cuarenta años y le restaba oportunidades”, había encontrado una vez más al hombre de su vida y entre happy hours y gimnasios, sólo tenía tiempo para venir una vez al mes a buscar el dinero que Abuelita le daba.

Abuelita insistía en que algo andaba mal conmigo, pero ellos seguían en sus mundos y problemas.Todo reventó cuando me paré a escape de la mesa para ir a vomitar;me siguieron y les dije la verdad. ¡Ahí sí que se armó! Todos me gritaban al unísono por inconsciente, loca y ordinaria.la Gigi le dió el ataque de “¡¡YO-YO-bisabuela!! bruta-bruta ¿qué pensabas hacerme?”;el papá alegaba que él era el único que cumplía sus obligaciones pagando lo que debía y estos eran líos de mujeres. Ahí fue cuando Abuelita también gritó y fuerte. La Gigi le dijo que era una patética vagabunda cincuentona a la caza de gigolós que se cansaban de sacarle dinero; al papá que era un zángano cuyo mayor trabajo y mérito era haberse casado con una mujer rica; a la mamá que creciera de una vez, pues de esta situación con el papá eran los principales culpables.

Tanto lío enfermó a Abuelita y hubo que llevarla a la clínica, quedando yo sola frente a ellos cuando te negaste a acompañarme en lo que asegurarte era asunto de mi familia.

Luego vinieron las reuniones de los tres donde decidieron lo que era “mejor” para mí. Habían encontrado un médico "muy bueno" que me sacaría de mi problema. Llorando a gritos les imploré que por piedad encontraran otra forma de ayudarme. Fue inútil y una mañana me llevaron a esa horrible casa, donde desperté sola y adolorida, con el cuerpo desgajado, sin saber de dónde venía tanto dolor. Me levanté al baño y sentí a la muerte arañando mis entrañas. A mis gritos acudió alguien y no supe de mí hasta después de una semana.

Cuando regresé a casa, habían internado a Abuelita en un hogar “pues se había puesto violenta”, siéndoles muy fácil conseguir la firma de Edmundo -su otro hijo- para declararla interdicta.Total ellos lo único que deseaban era hacerse cargo de la administración de los bienes.

Antes que muriera, alcancé a verla y nos abrazamos con toda la infinita ternura, amor y compasión que sentíamos la una por la otra. En sus últimos consejos encontré alguna fuerza para seguir adelante. Me hizo ver que mi gran culpa en esta situación fue la imprudencia de adentrarme por caminos que nunca debí iniciar. Me informó que hacía años en notaría me había asegurado los medios para ser independiente y estudiar lo que deseara.

Cuando murió y su abogado leyó el testamento, casi se volvieron locos de rabia pero nada podían hacer y ahora soy -o mejor dicho seré en cuatro años más- muy rica, pero creo que tendré más criterio que mamá o la Gigi pues está en mí el espíritu de Abuelita.

Entré a otro colegio. Mis compañeras de tan seria me encuentran fome, pero regia de flaca. A nadie he contado ni contaré lo que hicimos ni lo que viví.

Ahora has vuelto a aparecer en mi vida; lentamente empezaste a rondar haciéndote el encontradizo y tuviste cara para tratar de besarme y empezar una vez más el jueguito ¿Puedes imaginarlo siquiera? Tú sigues siendo un muchacho y yo soy una mujer vuelta del infierno; talvez nunca pueda tener un hijo y pasarán muchos años antes que pueda enfrentar una relación, pues si para ti fui como un trofeo -tu corona de macho- para mi fue el dolor, la amargura y la desolación, porque, ¿sabes?, cuando expulsé ese cuajarón doloroso que hubo de ser una criatura, aún tenía vida que se extinguió en mis manos, tan levemente como el vuelo del vilano o el suspiro de una mariposa: Tu hazaña; mi hijito...

5 comentarios:

Anónimo dijo...

terrible forma de madurar, lamentablemente ocurre con más frecuencia de la que quisieramos...

yo lo duplicaría y lo haría leer a todas las estudiantes desde los 12 años hacia adelante...

esta muy bueno, sigue adelante! y bienvenida.

Irma Rodríguez dijo...

Gracias, estimado anónimo, por tu opinión. Ha sido muy gratificante y me anima.

Pablo dijo...

Me alegra leerle Tatay, que de verdad que tiene buena pluma. Seguiré visitando su blog

Trini dijo...

Una historia muy dura y al leerla como real aún más lo es.
Hay personas a las que la vida, sin piedad azota desde la niñez.

Un gran abrazo Irma, me alegro que te decidieras a escribir que, además de ser una cosa maravillosa es una terapia d elujo.

Besos a las dos

AleTica dijo...

Me gustó mucho el cuento por su contenido y su fluidez, creo no es facil enlazar las ideas y las palabras , en lo personal me es dificil . Ojala cada uno de nosotros recopilaramos las historias contadas por lo viejos y las plasmaramos en hermosos escritos . Felicitaciones , lo haces muy bien.