Un blog hecho con amor de hija para mostrar lo que silenciosamente mi madre Irma Rodríguez ha ido haciendo con el sustrato de la experiencia y los recuerdos que fue juntando en su vida y la vida de muchos otros que se los confiaron por la atención y respeto con que escuchaba sus historias.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Veterano de la Gran Guerra ha fallecido en Villa Alegre
lunes, 3 de noviembre de 2008
Recopilando con la Familia en mis 80 Años
lunes, 19 de mayo de 2008
Mis palabras para el doctor José Ilic Toro
De regreso a Curicó donde residía, luego del almuerzo en su honor, en que le dije las palabras que transcribo a continuación, el doctor tuvo un accidente carretero frente a la localidad de Maule, perdiendo la vida él y su segunda esposa. (QQ.EE.PP.DD).
Releyendo mis palabras, más me alegro de haber tenido la ocasión de expresarlas, pues fue sin quererlo una despedida más definitiva que la que comprendíamos que se estaba llevando a cabo. Ojalá sus hijos o sus nietos tengan ocasión de recuperarlas acá, pues son sinceras.
Amigas, amigos:
Hemos llegado hasta aquí en una especie de peregrinación de afecto y nostalgia, saludamos a don José Ilic, Pepe o El Doctor en exclusivo singular con quien a todos los presente nos ligan ataduras de gratitud por su constante asistencia en diversas circunstancias de nuestras vidas.
Villa Alegre le vio llegar en plena juventud a dirigir la Casa de Socorros y su vida se entrelazó con todos los villalegrinos, compartiendo logros y miserias. Fueron largos años de exclusiva atención con jornadas extenuantes, con contados medios sanitarios en que no faltó a su juramento y desde el pudiente señor hasta el más modesto, siempre recibieron la atención que su salud requería.
Su palabra sabia fue consuelo en momentos de duelo y sin que fuese enseñado en una
cátedra, él sabía del inmenso y misterioso poder que tiene el estrechar una mano en momentos de angustia.
Su asistencia en nuestros alumbramientos era garantía que todo iría bien para nuestros hijos y nosotras. Su consejo ayudó a muchas mujeres a apreciar el don de una nueva maternidad y a quienes no fueron madres a aceptar su camino sin amarguras ni rebeldías.
Fue un arca sellada para secretos familiares dolorosos o vergonzantes y en la época de oro de los médicos, prefirió quedarse en nuestros pueblo haciendo lo que sabía: ser
médico de cuerpos y espíritus. Al capacitar a su personal en tiempos que no era usual, formó un equipo de excelencia que vive en nuestro recuerdo.
Es probable que se puedan contar los niños que ayudó a nacer, las vidas que salvó, pero la calidad constante de su ayuda y dedicación no puede medirse y su ejemplo dejó una valla muy alta a quienes le siguieron en la dirección de lo que fue el Hospital.
Doctor: Parece que la naturaleza nos acompaña en este día otoñal, terminaron las floraciones, el germinar de los frutos y comienza la recolección con sus maravillosos colores. Así ha sido también la vida, atrás quedaron las ilusiones que no cristalizaron y otras que maduraron, ahora se cosecha. El invierno ya llegará pero lo enfrentará con la satisfacción de haber sido alguien que dejó una profunda huella de solidaridad, amor, esperanza y gratitud en este pueblo y su recuerdo perdurará mientras exista algunos de los muchos que ayudó a llegar al mundo. Usted hizo, efectivamente, camino al andar.
domingo, 5 de agosto de 2007
"Ópera" para Nachete
Los personajes los interpretábamos ella como el malo, y el joven;, Ignacio --que movía unos juguetes-- y yo, que era la niña. Salió muy simpático. Al menos para mí es un hermoso recuerdo.
"ÓPERA"
Personajes:
Niña-Joven-Malo
Acto único.
Malo:
Soy Ruperto el apuesto
aunque tuerto,
no estoy muerto
y robaré a esa niña
aunque provoque una riña.
Niña:
Engelberto, mi doncel
espolea tu corcel
que viene ese viejo malo
a robar mi mano
Joven:
¡Jamás eso pasará!
mi espada le ensartará,
el trasero le pinchará
¿y cómo se sentará?
Malo:
Peeeerdóón-perdóóóón
huyo pues soy cobardón.
Niña y Joven:
¡Ahora seremos felices
y vamos a comer perdices!
De Tatay para Ignacio.
Villa Alegre, 22.07.2007
viernes, 3 de agosto de 2007
Despertar
Comienzo ahora a publicar algunos escritos de mi madre,Irma Rodríguez Nuss.
En general sus historias son basadas en la vida real; tomadas de las biografías de sus antepasados, parientes o gente de su pueblo, Villa Alegre, en Chile central; siempre elaboradas en una mezcla donde su creatividad le permite delinear a sus personajes en forma nítida, reconociéndose rasgos muy comunes a toda una generación de personas provincianas del siglo XX, tanto de origen popular como de las clases pudientes, tan íntimamente mezcladas en estas historias.
Me enorgullece haber hecho que se decidiera a escribir las cosas que siempre ha relatado oralmente tan bien, para que quede fija una versión para nosotros.
Con todo amor y admiración:
Su hija Alejandra.
Hay tantas cosas que dan vueltas en mi cabeza, que no puedo encontrar una idea o razón que me dé el valor para enfrentar otro día.Todo me gira y vuelve como en destellos de un globo de espejos. Como siempre me ha gustado escribir mis dudas y problemas para aclararlos, así lo haré una vez más.
Ha sido un tiempo tan revuelto, duro y doloroso que me parece haber vivido tres vidas en los últimos meses.¡Cuándo podríamos haber pensado que lo hermoso, único y glorioso en su inicio, habría de transformarse en tanta tristeza, angustia y soledad!
Tú te llevaste la fama, el cartel y la envidia de tus compañeros -¡eras un hombre!- atrás quedaba la sequedad de tu mano para compartir tus vuelos eróticos.En mi cuerpo encontraste el anillo preciso para apaciguar tus ansias y fue nuestro delirio y fuego de besos y caricias cada vez más atrevidas las que nos llevaron a compartir una fiebre que nunca imaginamos.
Para ti fue la gloria,para mí, el horror, la sangre, la soledad, el llanto y esta pena que arrastro día a día sin encontrar alivio o consuelo. Todo comenzó con el registro frenético de mis ropas, buscando en ellas la señal de que no ocurría lo que estaba temiendo, pero al paso de las semanas debí convencerme que los juegos prohibidos siempre traen consecuencias.
Abuelita fue la primera y única en advertir que algo andaba mal conmigo. Siempre fui su favorita por ser su única bisnieta;compartía su casa con mis padres y ella me “educó a la antigua” como decía y es la causa de mi dificultad para usar el lenguaje de mi generación -que te provocaba tanta risa- porque no me sale natural el querís-tenís-cachai.
Abuelita empezó a decirles que la niña no estaba bien, que algo pasaba;¡y claro que pasaba de todo en casa! El papá se había ido por ene vez con otra tipa.La mamá unió las matemáticas y las clases de religión al caer en cuenta que sus años sumaban la edad de Cristo:entró en pánico y decidió “vivir su vida”.Acortó sus polleras, sacó su ombligo al aire, ocupaba mis jeans, entraría a la universidad y viajaría.Nuestras vidas eran un desastre total porque ellos no asumían sus responsabilidades. La Gigi-mi abuela real- que se negó siempre a ese título “que no le hacía ningún honor a sus poco más de cuarenta años y le restaba oportunidades”, había encontrado una vez más al hombre de su vida y entre happy hours y gimnasios, sólo tenía tiempo para venir una vez al mes a buscar el dinero que Abuelita le daba.
Abuelita insistía en que algo andaba mal conmigo, pero ellos seguían en sus mundos y problemas.Todo reventó cuando me paré a escape de la mesa para ir a vomitar;me siguieron y les dije la verdad. ¡Ahí sí que se armó! Todos me gritaban al unísono por inconsciente, loca y ordinaria.la Gigi le dió el ataque de “¡¡YO-YO-bisabuela!! bruta-bruta ¿qué pensabas hacerme?”;el papá alegaba que él era el único que cumplía sus obligaciones pagando lo que debía y estos eran líos de mujeres. Ahí fue cuando Abuelita también gritó y fuerte. La Gigi le dijo que era una patética vagabunda cincuentona a la caza de gigolós que se cansaban de sacarle dinero; al papá que era un zángano cuyo mayor trabajo y mérito era haberse casado con una mujer rica; a la mamá que creciera de una vez, pues de esta situación con el papá eran los principales culpables.
Tanto lío enfermó a Abuelita y hubo que llevarla a la clínica, quedando yo sola frente a ellos cuando te negaste a acompañarme en lo que asegurarte era asunto de mi familia.
Luego vinieron las reuniones de los tres donde decidieron lo que era “mejor” para mí. Habían encontrado un médico "muy bueno" que me sacaría de mi problema. Llorando a gritos les imploré que por piedad encontraran otra forma de ayudarme. Fue inútil y una mañana me llevaron a esa horrible casa, donde desperté sola y adolorida, con el cuerpo desgajado, sin saber de dónde venía tanto dolor. Me levanté al baño y sentí a la muerte arañando mis entrañas. A mis gritos acudió alguien y no supe de mí hasta después de una semana.
Cuando regresé a casa, habían internado a Abuelita en un hogar “pues se había puesto violenta”, siéndoles muy fácil conseguir la firma de Edmundo -su otro hijo- para declararla interdicta.Total ellos lo único que deseaban era hacerse cargo de la administración de los bienes.
Antes que muriera, alcancé a verla y nos abrazamos con toda la infinita ternura, amor y compasión que sentíamos la una por la otra. En sus últimos consejos encontré alguna fuerza para seguir adelante. Me hizo ver que mi gran culpa en esta situación fue la imprudencia de adentrarme por caminos que nunca debí iniciar. Me informó que hacía años en notaría me había asegurado los medios para ser independiente y estudiar lo que deseara.
Cuando murió y su abogado leyó el testamento, casi se volvieron locos de rabia pero nada podían hacer y ahora soy -o mejor dicho seré en cuatro años más- muy rica, pero creo que tendré más criterio que mamá o la Gigi pues está en mí el espíritu de Abuelita.
Entré a otro colegio. Mis compañeras de tan seria me encuentran fome, pero regia de flaca. A nadie he contado ni contaré lo que hicimos ni lo que viví.
Ahora has vuelto a aparecer en mi vida; lentamente empezaste a rondar haciéndote el encontradizo y tuviste cara para tratar de besarme y empezar una vez más el jueguito ¿Puedes imaginarlo siquiera? Tú sigues siendo un muchacho y yo soy una mujer vuelta del infierno; talvez nunca pueda tener un hijo y pasarán muchos años antes que pueda enfrentar una relación, pues si para ti fui como un trofeo -tu corona de macho- para mi fue el dolor, la amargura y la desolación, porque, ¿sabes?, cuando expulsé ese cuajarón doloroso que hubo de ser una criatura, aún tenía vida que se extinguió en mis manos, tan levemente como el vuelo del vilano o el suspiro de una mariposa: Tu hazaña; mi hijito...